Existen muchas teorías acerca de los orígenes de la orientación sexual de una persona. La mayoría de los científicos en la actualidad acuerdan que la orientación sexual es más probablemente el resultado de una interacción compleja de factores biológicos, cognitivos y del entorno. En la mayoría de las personas, la orientación sexual se moldea a una edad temprana. Además, hay pruebas importantes recientes que sugieren que la biología, incluidos los factores hormonales genéticos o innatos, desempeñan un papel importante en la sexualidad de una persona.
Es importante reconocer que existen probablemente muchos motivos para la orientación sexual de una persona y los motivos pueden ser diferentes para las distintas personas.

La orientación sexual forma parte de la personalidad de una persona, del mismo modo que el resto de sus gustos o preferencias. Por ejemplo, ¿qué hace que a una persona le guste la playa y a otra la montaña? La respuesta a esta pregunta es la misma respuesta que daríamos a la pregunta de qué hace que a un hombre le gusten los hombres y a otro las mujeres. Los gustos y preferencias de una persona, tanto sexuales como de cualquier otro tipo, forman parte de los aspectos más innatos de su personalidad. Es decir, si una persona nos dice que le gusta la playa, es probable que le haya gustado durante toda su vida.
Las personas no nacen ni heterosexuales, ni homosexuales ni bisexuales, por la sencilla razón de que esos conceptos han sido creados por la sociedad, como un modo de clasificar a las personas. Las personas nacen simplemente sexuales. Al mismo tiempo, tendrán una serie de preferencias sexuales, que abarcarán determinadas formas y tipos de relación, parejas sexuales y actos o juegos sexuales que preferirán antes que otros. Esas preferencias forman parte de un concepto mucho más amplio y complicado que es la personalidad, que se moldea en función de características tanto genéticas como ambientales (experiencias vividas).
El peso de las características biológicas o ambientales será diferente en cada persona. Por ejemplo, alguien puede decirnos que le ha gustado leer toda su vida, mientras que otra persona puede decirnos que aprendió a apreciar la lectura por la influencia de un amigo o tras la lectura de una determinada novela. Con la orientación sexual sucede exactamente lo mismo, de modo que existe una gran variabilidad en el modo en que cada persona vive y siente su orientación sexual. Algunos nos dirán que han sido homosexuales toda su vida; otros nos dirán que han sentido atracción por el sexo opuesto hasta una determinada etapa de su vida en que apareció alguien de su propio sexo por quien sintieron atracción; hay quien siente atracción física por ambos sexos pero sólo se enamora de uno de ellos… Y así sucesivamente.
Por otra parte, algunos investigadores afirman que existe un gen relacionado con la homosexualidad. La persona homosexual heredaría ese gen tanto de su padre como de su madre, en cuyo caso sería homosexual; o bien lo heredaría de uno sólo de sus progenitores, en cuyo caso su orientación estaría mucho más definida por sus experiencias, preferencias, y otros factores de su entorno, como comentábamos más arriba. Si no hereda el gen de ninguno de sus padres sería heterosexual. Esta teoría aún necesita ser investigada más a fondo.